Muchos jóvenes creen que el hecho de fumar es algo normal, e inclusive que les da personalidad; pero cuán equivocados están. El cigarrillo no sólo corrompe físicamente, sino socialmente. Los componentes del cigarro son altamente tóxicos, y al introducirlos en el cuerpo van destruyéndonos lentamente. Es mejor morir de una vez y con honor, que lentamente, de manera conciente, y lastimando a la gente que nos rodea.










